Guayaquil 2 de diciembre de 2015
Asignatura: Lengua y Literatura
Profesor: Xavier Pilozo
Consigna: conjugar verbos
Les aseguro que no (saber) de macroeconomía. Sólo (poder) hablar del día a día. (hacer) poco leí que los pisos se (encarecer) notablemente en los últimos tres años, y estuve pensando también en la subida de los precios, sobre todo desde la entrada del euro. Cuando (pagar) 80 pesetas por una barra de pan, hoy (pagar) un euro; donde un corte de pelo eran 1.100 pesetas, ahora (ser) 15 euros; (...), y así todo. Me dio por mirar las nóminas de los últimos tres años y mi cara era un poema: sólo me (subir) el sueldo a razón de entre un 2,75% y un 3,50%. La vida para mi bolsillo se había doblado como mínimo, no así mis ingresos.
La sociedad de hoy (vivir) en una burbuja. En realidad, no (existir) casi la clase media, sino una clase alta que (estar) acaparando bienes y una clase baja que (vivir) por encima de sus posibilidades, creyéndose de clase media. ¿Quién (poder) pagar un piso al contado, un coche, la televisión, los muebles, los viajes? (...) El día que el mercado inmobiliario (morir) de endogamia, (...) y algún que otro banco (caer), nos (ver) sin piso, sin coche, sin muebles, sin dinero, sin trabajo... sin nada. David García (Barcelona).
La sociedad de hoy (vivir) en una burbuja. En realidad, no (existir) casi la clase media, sino una clase alta que (estar) acaparando bienes y una clase baja que (vivir) por encima de sus posibilidades, creyéndose de clase media. ¿Quién (poder) pagar un piso al contado, un coche, la televisión, los muebles, los viajes? (...) El día que el mercado inmobiliario (morir) de endogamia, (...) y algún que otro banco (caer), nos (ver) sin piso, sin coche, sin muebles, sin dinero, sin trabajo... sin nada. David García (Barcelona).
Pero en el invierno de 1839, Montespan descubrió los primeros síntomas de una dolencia que pocos años más tarde lo (llevar) a la tumba, y (resolver) regresar a París. Jaime Astarloa no (querer) abandonar a su mentor, y ambos (emprender) el retorno a la capital de Francia. Una vez allí, (ser) el propio maestro quien (aconsejar) a su pupilo que se (establecer) por cuenta propia, comprometiéndose a apadrinarlo para su ingreso en la cerrada sociedad de los maestros de armas. Pasado un tiempo prudencial, Jaime Astarloa, apenas cumplidos los veintisiete años, (pasar) satisfactoriamente el examen de la Academia de Armas de París, la más reputada de la época, y (obtener) el diploma que le (permitir), en adelante, ejercer sin trabas la profesión que (elegir). Se (convertir) de esta forma en uno de los más jóvenes maestros de Europa (...). En su salón (colgar) el antiguo escudo del solar de los Astarloa: un yunque de plata en campo de sinople, con la divisa A mí. (ser) español, (ostentar) un sonoro apellido de hidalgo, y (tener) razonable derecho a lucir un escudo de armas. Además, (manejar) el florete con diabólica destreza. Teniendo a su favor todas esas circunstancias, el éxito del nuevo maestro de esgrima (estar) más que medianamente asegurado en el París de la época.
Clara tenía diez años cuando (decidir) que no (valer) la pena hablar y se (encerrar) en el mutismo. Su vida (cambiar) notablemente. El médico de la familia, el gordo y afable doctor Cuevas, (intentar) curarle el silencio con píldoras de su invención (...). (darse cuenta) de que sus medicamentos (ser) ineficaces y que su presencia (poner) a la niña en estado de terror. Al verlo, Clara (comenzar) a chillar y (refugiarse) en el rincón más lejano, encogida como un animal acosado, de modo que (abandonar) sus curaciones y (recomendar) a Severo y Nívea que la (llevar) donde un rumano de apellido Rostipov (...). Nívea y Severo (llevar) a Clara al consultorio que el rumano (improvisar) en su hotel. Rostipov la (examinar) cuidadosamente y por último (declarar) que el caso no (ser) de su incumbencia, puesto que la pequeña no (hablar) porque no le (dar) la gana, y no porque no (poder).